diciembre 10, 2021
Día de la Democracia y de los Derechos Humanos en Plaza de Mayo

 

¿Cómo están? No los escuché. Y yo mejor de verlos a ustedes y volvernos a encontrar en esta plaza. ¿Cómo? Gracias.

Ya ves Lula, querido compañero, Pepe. Quiero darles formalmente la bienvenida a la Argentina y a esta Plaza de Mayo. Esta plaza que, Pepe, Lula, es el escenario de nuestras grandes alegrías y también ha sido el escenario de las tragedias argentinas. Enrollen las banderas chicos, dale. No las bajen nunca, ya saben. Es enrollarlas un ratito nada más, después siempre arriba y adelante. Hoy, 38 años de democracia en Argentina y el día internacional de los derechos humanos, Lula, Pepe.

Hace unos instantes entregamos premios a quienes fueron las constructoras en esta plaza durante la más terrible dictadura cívico militar, mujeres con pañuelos blancos que todos los jueves le daban vuelta a esa pirámide pidiendo por sus hijos. Fueron ellas y fue la sangre de nuestros soldados en Malvinas, los que recuperaron la democracia. Ellos y ellas.

En esta plaza, Pepe, Lula, Alberto, no sé si alguna vez se los comenté pero estuve en esta plaza también como tantas otras el 14 de junio de 1982. Ese día había caído Puerto Argentino, los usurpadores una vez más se quedaban con nuestras Malvinas y ese día esta plaza de lleno de gente, de argentinos y argentinas. Yo estaba accidentalmente en Buenos Aires y volví a la plaza después de mucho tiempo. Ese día el pueblo en esta plaza le dijo basta a la dictadura cívico militar también. Y allí comenzó el tiempo de descuento para la democracia que llegó ese 10 de diciembre de 1983. Pero Pepe, Lula no se sientan extranjeros tampoco en esta plaza porque ustedes también caminaron esta plaza. Vos Lula, Pepe, Rafael, Hugo Chávez, Evo Morales, Fernando Lugo, Néstor Kirchner mi compañero de vida, cruzamos… El 25 de mayo, en el cumpleaños de la patria, en el bicentenario nuestro, cruzamos esta plaza. Eran millones de argentinos que nos rodeaban, no había vallas, no había custodias, éramos gobernantes, éramos presidentes de gobiernos nacionales, populares y democráticos que, junto al pueblo, recorríamos las calles. Claro que sí Lula.

Recién te escuchaba cuando decías que éramos los gobiernos que habíamos protagonizado un momento histórico. Y es así. Fue un momento único en la historia de Latinoamérica, único de crecimiento económico. Único de incorporar millones de ciudadanos a la inclusión social. Único en generar puestos de trabajo, industria nacional, autonomía nacional para tomar decisiones. Reestructuramos una deuda externa con la mayor quita de capital e intereses que se tenga memoria. Le pagamos al FMI, Lula y Néstor Kirchner el mismo día… Cuando terminamos, luego de 12 años y medio de gobierno, en esta misma plaza hace ayer exactamente seis años, pudimos culminar después de 12 años y medio de gobierno, con una plaza que desbordaba y llegamos con un país donde la desocupación apenas era del 5,9%. Donde además teníamos el endeudamiento en moneda extranjera más bajo que se recuerda. Endeudamiento en moneda extranjera, que no se hagan los giles, que no se hagan los giles esos que van a los canales de televisión a dar números a la bartola, a la bartola. Bajamos la deuda en dólares, le pagamos al Fondo, dejamos el salario mínimo, vital y móvil en dólares más alto de Latinoamérica. Dejamos el salario mínimo vital y móvil más alto de Latinoamérica, la jubilación más alta de Latinoamérica y además, y esto no lo digo yo, lo recuerdo de un informe del Banco Mundial allá a fines del 2012: duplicamos la clase media. Sí, el peronismo, el peronismo, le pese a quien le pese, en 10 años, del 2002 al 2012, duplicamos la clase media en la Argentina. Por más que algunos lo renieguen, no les guste, huela mal… los peronistas generamos más clase media en la República Argentina que  nadie. Que no me vengan con pavadas. Y después vino otra vez. La noche se hizo Lula, se hizo la noche otra vez para la Argentina pero… No, no, no… ya les dije. No, ya les dije, esas cosas no se hacen. Lo que hay que hacer es meter el voto en la urna racional e inteligentemente. Nada de insultos, nada de insultos a nadie, a nadie. Vino la noche y a diferencia, Lula, de lo que pasaba cuando vos y yo éramos más jóvenes, que los gobiernos nacionales y populares eran desalojados por golpes de estado, por militares con uniformes. Esta vez no vinieron con botas, vinieron con togas de jueces y medios hegemónicos para construir imágenes y juzgar, no en los juzgados sino primero en los medios. Se condena en los medios y se le pone el sello en la Justicia.

Anoche cuando estábamos comiendo con Lula, con Alberto, con Axel, con Sergio, éramos varios ahí. Lula, en un momento de la noche, comenzó a enumerar la cantidad de horas que los noticieros le dedicaban tratándolo de corrupto y de ladrón. Enumeraba la cantidad de portadas de los principales diarios del Brasil donde decían que era un ladrón. Enumeraba las menciones en radios, en portales y yo le dije: te puedo agregar algunas cosas más. Te puedo agregar cinco asociaciones ilícitas, una con mis hijos, otra con el resto del Gobierno. Cinco asociaciones ilícitas, mi querido compañero Lula. Jueces que nos procesaban en un artículo y en el segundo artículo de la sentencia se declaraban incompetentes. Jueces que se habían declarado incompetentes hacía años y reavivaban causas con cosa juzgada para denostarnos porque ya no era necesario lo que hicieron durante las dictaduras latinoamericanas donde desaparecían a los que pedían un país mejor. No, no era necesario desaparecer a nadie, no era necesario torturarlo con la picana, bastaba hacerlo todos los días con tinta en los diarios o con micrófono en la televisión. Y entonces no lograr la desaparición física sino la desaparición política de los dirigentes. Esos son los nuevos métodos, esas son las nuevas formas de persecución a los dirigentes del campo popular y democrático.

No importa, acá estamos otra vez, acá estamos otra vez y miren: esto no es cuestión de personas. El pueblo siempre vuelve y encuentra los caminos para hacerlo. Puede ser un partido, puede ser un dirigente hoy y otro mañana pero el pueblo siempre vuelve. Y acá estamos. Alberto recibió un país parecido al que, si tenemos… y yo sé que Dios nos va a escuchar y la virgen también, para que Lula vuelva a ser presidente del Brasil. No lo necesitamos nosotros, lo necesitan millones de brasileños y brasileñas que quieren volver a sentirse incluidos, a tener un trabajo y un salario digno, a poder llevar a sus hijos a la universidad. Pero ¿sabés que Lula? (La gente canta “vamos a volver). Mire compañero, no es que pronostique nada pero cada vez que cantaron eso no se equivocaron. Pero Alberto se encontró con otra cosa que usted no se va a encontrar, compañero, y que es el regreso del Fondo Monetario Internacional a Argentina con el regalito de 44.000 millones de dólares. Y la verdad que más allá de todo, permítame compañero Presidente ser un poco desconfiada. ¿Sabe qué pasa? El Fondo Monetario Internacional ha vivido condicionando a la democracia argentina. No es de ahora, recuerdo cuando el presidente Alfonsín asumió la presidencia un 10 de diciembre como hoy hace 38 años. Sí, aplaudan y aplaudan fuerte además. Cuando el presidente Alfonsín asumió un 10 de diciembre recibió un país que había quintuplicado su deuda externa, sin reservas en el Banco Central, con asonadas militares cada tanto, con 30.000 desaparecidos, ese fue… Y en el año 89, el Fondo, con presiones y demás le soltó la mano al gobierno democrático del presidente Alfonsín y no pudo terminar su mandato. No fue la primera vez que lo hizo. Después… ah, y me olvidaba que Alfonsín había recibido la deuda externa estatizada. Era de los privados y a fines del 82, antes de irse, los milicos le dejaron el regalito de la deuda externa privada, estatizada. Me olvidaba también de eso. Y en el 2001 también, a otro presidente radical, el Fondo le soltó la mano y vino la crisis del año 2001, Pepe Lula, se deben acordar con cinco presidentes en un día.

La verdad que deberían despabilarse un poco, digo yo, los del partido centenario porque los dos presidentes radicales que tuvieron los tumbó el Fondo Monetario Internacional. Despabílense muchachos. Despabílense. Pero le soltaban la mano al gobierno naciente de la democracia después del sufrimiento de la dictadura o lo que constituyó la Alianza, una gran esperanza y una gran frustración popular también. Pero al que no se la soltaron fue al que vino después que nosotros. A ese le pusieron toda la tarasca, 57.000 millones de dólares para que pudiera ganar las elecciones. Es hora de que nos despabilemos todos los argentinos, a quién le pone la guita el Fondo y para qué se la ponen. Entonces, digo… y la verdad que insisten con modelos y políticas que no dieron resultado, que fracasaron. Porque lo intentaron hacer durante la dictadura, no había sindicatos, no existían los partidos políticos, no había huelgas y capotaron igual. Y lo volvieron a hacer ya sin la necesidad de recurrir a un golpe sino democráticamente. Lograron llegar al gobierno democráticamente para endeudarnos una vez más. Y tampoco les dio resultado. Pusieron 57.000 millones de dólares para ganar las elecciones y no pudieron torcer la voluntad del pueblo. ¿Por qué entonces de una buena vez por todas no se dan cuenta que los programas de hambre, que las políticas de ajuste pueden ser impuestas durante un tiempo pero que finalmente siempre colapsan? En cambio, pudimos ofrecer 12 años y medio de estabilidad y crecimiento e inclusión social. Con errores sí, muchos, con equivocaciones también, como dice Pepe, todos somos perfectibles pero no hay mejor política que el crecimiento económico, la inclusión social y que decida el pueblo argentino cuáles son sus políticas.

En épocas en que todos son tan libertarios, en épocas donde todos quieren vivir en libertad quiero decirles que en pocas oportunidades la Argentina tuvo la posibilidad de elegir sus políticas de gobierno como fue en nuestros 12 años y medio después de que Néstor le pagó al Fondo. Ahora los tenemos otra vez adentro, notifíquense libertarios que nos van a venir a controlar las cuentas: cuanto gastamos, cuanto ponemos y cuanto sacamos. Es hora que los argentinos hablemos con propiedad y en base a la experiencia y a no a lo que permiten cinco o diez minutos de televisión.

Por eso, Presidente, yo sé que tenemos muchas dificultades pero siempre digo que, ante las grandes adversidades grandes acciones. Ante las grandes adversidades, grandes acciones. Digámosle al Fondo que nos ayude, por ejemplo, porque usted sabe Presidente, compañeros, compañeras que se habla mucho de la restricción externa. Que a la Argentina le faltan dólares… No, no, no. A la Argentina no le faltan dólares, los dólares de la Argentina los tienen afuera. Se los llevaron afuera, necesitamos que el Fondo nos ayude a recuperar, de los paraísos fiscales a donde se han ido miles de millones de dólares en evasión para que les paguemos. Presidente, comprométase que cada dólar que encontramos en el exterior se lo vamos a dar primero al Fondo de los que fugaron, de los que se la llevaron sin pagar impuestos. Que sea un punto de negociación con el Fondo. Que sea un punto de negociación. Que además convoque a todos los partidos con representación parlamentaria para que todos unidos como argentinos de bien, todos los partidos políticos con representación parlamentaria le digan al Fondo que no se va a aprobar ningún plan que no sea el que permita esta recuperación económica y que pueda seguir la recuperación económica. Es el deber de todos los argentinos, sobre todo de aquellos que pertenecen al gobierno y a la fuerza política que volvió a traer al Fondo a la Argentina.

Y finalmente, yo creo que además compañero Presidente, usted debe convocar a un gran acuerdo nacional argentino, un GANA. Porque tenemos que resolver algo que vengo repitiendo hace tiempo y que está en mi cabeza desde que era presidenta. Tenemos que abordar los problemas de esta economía bimonetaria porque ¿sabés que pasa, Lula? Cuando uno va a Brasil, los brasileros no quieren dólares, el tipo del turismo quiere sus reales. Cuando uno va a comprar una casa en Brasil necesita reales, acá necesitás dólares y esto es un problema grave, tenemos que abordarlo en serio. Yo quiero que todos los argentinos y sobre todo aquellos que tienen la responsabilidad institucional nos sentemos en serio. No es un problema de izquierda, ni de derecha ni del centro, es un problema estructural que tenemos. Son sueños que tengo, Presidente, compatriotas, Pepe, Lula y yo sé que es difícil, es muy difícil pero acordémonos de quien fue mi compañero de vida que, con apenas 22 por ciento de los votos, una deuda defaulteada del 160% del PBI, 22 por ciento de desocupación, con inmensa valentía y coraje pudo comenzar un camino junto a Lula, junto a Pepe, primero Tabaré, el Evo, el inolvidable Hugo Chávez también. Por eso este día de la democracia tiene que ser el compromiso del pueblo porque, para terminar, quiero decirles algo y que se les haga carne. Un presidente, una presidenta puede ser muy inteligente, muy capaz, tener coraje y valentía pero necesita de la participación popular para apoyar a su gobierno y llevarlo por el buen camino. No lo olviden nunca. Salgan a la calle cuando tengan que defender sus derechos, los de su patria, los de sus hijos.

Yo quería estar hoy, este día de la democracia, que es muy especial para nosotros y además el día internacional de los Derechos Humanos para agradecerles, agradecerles a todos ustedes todo el acompañamiento y todo el apoyo y toda la protección que me dieron con su amor, sus palabras, sus rosarios. Que Dios los cuide mucho a todos y a todas, muchas gracias compañeros y compañeras. 

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