mayo 11, 2024
A 50 años del martirio del Padre Mugica, entronizamos a la Virgen de Luján en el Salón de las Mujeres del Bicentenario del Instituto Patria

 

Hola, ¿cómo están? ¿Se escucha? Ah bueno, me quieren parada, me quieren de pie. Está bueno, está bueno. No quiero darles la espalda ni a vos ni a la Virgen. Yo también los quiero a todos y a todas y quiero darles las gracias a los curas de la opción por los pobres y a todos los curas. Los curas villeros que hoy por ahí no están pero  están, seguramente, en algún barrio haciendo lo mismo. Los curas que, como Mugica, están en el territorio junto a los pobres. Bueno, quiero contarles lo de hoy porque Juan Carlos venía hace mucho tiempo, muy intenso, muuuy intenso, como es Molina, el cura Molina, muy intenso. “No, que tenés que hablar porque Mugica, el día de Mugica, porque lo quieren convertir como decía recién Eduardo, en una estampita. Y bueno, y se fue dando todo y yo andaba rehuyendo ahí dando vueltitas, vino Paco también a verme a mí y finalmente ¿qué pasó? Pasó que Molina que es muy insistente me escribe el día jueves, el día de la Virgen, y la verdad que me dice que la Virgen tenía que estar acá en donde están todas estas mujeres del bicentenario. Que son la mujer argentina, las que piensan de una manera, las que piensan de otra, las que tuvieron una historia. Pero que en definitiva protagonizaron como mujeres los 200 años de historia. La verdad que me encantó. Y ahí yo me había olvidado que me habían regalado esta Virgen que estaba acá en el Patria. Porque tengo muchas, bueno, ya me vieron cuando yo empiezo con todas mis vírgenes y mis santos a mostrar. Pero no estaba en los lugares… y le digo: a esta Virgen. Y ahí me acordé era la Virgen que en el año 2017 en este mismo salón, en veda electoral, me vinieron a entregar, bendecida.

Así que nada, bueno, acá estamos entonces hoy recordando el martirio de Carlos Mugica. Se imaginan que para mí no es solamente una cuestión de ocasión, es un contemporáneo. Fue nuestro contemporáneo. Y creeme, Eduardo, que por más que lo intenten la figura del padre Mugica, de Carlos Mugica, es imposible que lo reduzcan a una estampita. Tampoco fue un cura guerrillero. No, no fue Camilo Torres el cura guerrillero, tampoco. Fue un hombre que pertenecía a la alta clase porteña, obviamente, profundamente antiperonista en su origen familiar. Pero, como dice Eduardo, comprendió el evangelio y no le quedó más remedio que hacerse peronista, villero y de opción por los pobres. Esta es…. Y quedate tranquilo Eduardo que no lo van a hacer. Pero además creo que Mugica, es como dice Francisco, que olía a oveja. Era un pastor que olía a oveja como quiero Francisco. Es cierto que también hay algunos en las jerarquías que huelen más a lobos pero bueno, hagamos incapié en aquellos que huelen a ovejas y están junto a las ovejas sufriendo lo que hoy recién contaba Ana María que en nuestras barriadas, en nuestros barrios, Ana María contaba lo que ya sabemos todos y escuchamos a diario: que no mandan comida a los comedores, que los comedores están sin dinero para comprar alimentos, que no hay alimentos, que la gente come una o dos veces por día. Hay compañeros que nos cuentan que hacen ollas populares y las distribuyen tres días a la semana y comen un viernes y vuelven recién a comer el lunes.

Lo que estamos viviendo. Parece que, además, yo escucho todo el tiempo los medios y también entre los compañeros. ¿Cómo puede ser posible que con este estado de situación haya gente que apoya estas cosas? Y yo quiero no traerles tranquilidad pero, sí información, que después cuando vino el golpe. Después de todo lo que pasó, después de la muerte de Mugica, después de la muerte del pelado Angelelli. Otro gran cura con olor a oveja, el pelado. Y hubo un tiempo en que en Argentina era tremenda la violencia y, sin embargo, amplios sectores de la sociedad la ignoraban o decían cosas peores: “algo habrán hecho, por algo se lo llevaron”.

Miren, quiero recordar un… y no es que una quiera recordar pálidas pero, con esto quiero situarlos en términos históricos porque, cuando uno vive una determinada etapa, siente que esa época es como única pero, los que hemos atravesado la militancia desde muy jóvenes, tenemos unos cuantos años, podemos brindar esta mirada también. Que es una mirada también de esperanza, no es una mirada de… al contrario, es para decirles que por ahí hubo momentos más difíciles todavía. Momentos en los cuales había miedo, había desaparición, había muerte, había miseria también planificada pero, el otro día cuando inauguraba este salón, las miraba a Estela y a Josefina, dos madres y decía: el ejemplo de ellas.

Pero quiero contarles algo porque, esto no quiere decir que todos los argentinos sean iguales pero, nos parece que estos momentos de crueldad, estos momentos de individualismo que no me importa un pito lo que le pase al otro, son inéditos. Quiero contarles que desgraciadamente no son inéditos. En el año 79, cuando llegó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por las denuncias que había sobre las violaciones a los derechos humanos, los familiares fueron atendidos que ni me acuerdo donde estaban, en Avenida de Mayo creo que era, Avenida de Mayo era creo ¿no? Sí. Y recuerdo que eso fue simultáneo o coetaneo con un campeonato mundial de fútbol, el juvenil. Sí, yo no soy futbolera, vos sos futbolera ¿no? Si estuvieran mi vieja o mi hermana acá me darían cátedra. Y me acuerdo que un conocido comentador de fútbol que ya no está, falleció hace muchos años, desvió a propósito y con el contubernio de las autoridades, una gran manifestación que había salido a la calle a festejar eso y los hizo pasar junto a los familiares que estaban en la cuadra formados, y los insultaron, los agraviaron, que eran parte de una campaña anti argentina, cosas espantosas que uno, mirado en perspectiva dice: no, no puede haber gente que haya hecho… Sí, es más, hay históricos registros televisivos acerca de estas cuestiones de conocidos personajes de la Argentina. Yo no quiero ponerme en fiscal de nadie, puede ser que tal vez ignoraban lo que pasaba, tal vez creían lo que escuchaban en los medios de comunicación, lo que contaban las autoridades de la dictadura, etc… Pero ¿qué quiero decirles con esto? Que si  hacemos esto que estamos haciendo de docencia, si además esta angustia que siente Ana María en los barrios con las mujeres, la podemos transformar también en docencia, en explicar, en organizar, en salir, las cosas van a cambiar. Parece que esto que está sucediéndonos a nosotros es hace muchos años. Ayer se cumplieron cinco meses. Es cierto que nunca se vivió, por lo menos en lo contemporáneo inmediato, en los 40 años de democracia, una situación similar.

Pero bueno, yo quería hoy recordar precisamente al padre Mugica porque él es el ejemplo, él sabía que estaba amenazado de muerte. Bueno, aquellos que hemos vivido de cerca la experiencia de que te quieran matar sabemos que todo puede superarse, que lo importante es la fuerza y la convicción porque lo peor que nos puede pasar es agachar la cabeza ante lo que está pasando. Ahí sí, ahí sí estaremos vencidos. Por eso me pareció importante que hoy, todos y todas, religiosas, sacerdotes, laicos de comunidades, creyentes en general que son militantes practicantes católicos, estuviéramos aquí compartiendo el recuerdo y la memoria de Carlos Mugica. Un hombre que encontró en los pobres, en la villa, es el antecedente… Yo digo que Carlos es el antecedente perfecto de los curas en opción por los pobres y de los curas villeros. Sintetiza esto. Y quiero decirles a todos y a todas que tenemos que seguir trabajando muy fuerte, en todos los frentes: en las universidades, en los barrios, en las iglesias. Necesitamos, además, sacerdotes que hagan lo que hacía Carlos. Que salía a la calle a hablar, a organizar, a interpelar. Es cierto que lo ayudaba la facha increíble, perdón. No quiero decir nada con esto, no soy mala, no, no, no… Juan Carlos. No soy mala, estuve mal ahí. Y bueno, pero en épocas de imagen la facha ayuda, ayuda, no me digan que no. Lo ayudaba esa facha y también su extracción social. Era prestancia y también su extracción social. De repente su palabra sacerdotal era más escuchada por extracción social. Porque era lo novedoso. Por eso creo que hoy que estamos  todos aquí juntos recordemos a Carlos Mugica pero, no en un retrato, en una fotografía sino en la militancia. En la militancia política, como decía Eduardo, que no es partidaria o sí, de acuerdo a las ideas que vos tengas. Pero que si hay una convicción y si hay amor y sobre todo solidaridad, esa palabra que algunos interpretan como algo socialista. Solidaridad.

Hoy escuchaba y veía que conmemorando el himno nacional argentinos hablaban de libertad. Y sí, la libertad es una maravillosa palabra pero “ved a la noble igualdad” dice también nuestro himno nacional. No olvidemos, no olvidemos entonces, junto a la libertad como un valor preciado que nuestro himno también se inclina hacia la noble igualdad. Las cosas completas y por su nombre.
Muchas gracias a todos y a todas.

Más Néstor y Cristina:

 

Sitio Oficial de Cristina Fernández de Kirchner

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS (C) 2013

Sitio Desarrollado por: Dogo Creativo