agosto 28, 2022
Palabras en la esquina de Juncal y Uruguay

 

Muchas gracias a los del fondo. Muchas gracias también a todos, a los de este costado y a los que me cuidan la espalda. Gracias. Muchas gracias. Muchas gracias a todos y a todas en este día tan especial.

Miren, desde el día martes cuando el partido judicial pidió 12 años de condena por cada año de los mejores 12 años que tuvo el pueblo argentino. Desde ese día se produjeron a lo largo y a lo ancho del país manifestaciones espontáneas de compatriotas. A lo largo y a lo ancho del país, también aquí. Sin embargo, en el único lugar en que en el día martes y el día de hoy hubo escenas de violencia fue aquí: en la Ciudad de Buenos Aires y en la puerta de mi casa. Provocadas por lo que yo llamo el odio hacia la alegría y el amor peronistas. Odian al amor y a la alegría de los peronistas que siempre hemos sido objeto de la violencia.

Miren: desde el último día en que fui Presidenta de todos los argentinos. Ese 9 de diciembre cuando terminado aquel acto maravilloso en la Plaza de Mayo, venía acá a mi casa a dormir porque al otro día tenía que viajar al sur, de donde soy. Viva la Patagonia, claro que sí y hoy más que nunca con tanta riqueza. Y no pude llegar acá porque este lugar estaba rodeado de simpatizantes del nuevo gobierno, del macrismo, que insultaban, agredían y tuve que irme a dormir a la casa de mi hija, acá en el barrio de Monserrat.
Desde ese día hasta el día martes, esta esquina y en particular quien habla ha sufrido el permanente hostigamiento de gente que viene a insultar, agraviar y a amenazarme de muerte. Nunca vi a la Policía de la Ciudad de Buenos Aires intervenir para evitar ese hostigamiento también a una ciudadana. Soy ciudadana también y pago mis impuestos igual que todos los que están acá. Tengo el mismo derecho que todos, no ninguno más pero sí el mismo. Y después dicen que los violentos somos nosotros.

Ustedes, todos los argentinos, los hemos visto durante la tragedia que vivió la humanidad en general y nosotros en particular. Durante la pandemia quemar barbijos, violar la cuarentena sin importarles nada de nada poniendo en riesgo la salud de la población. Nunca les importó. Nunca hubo un solo policía ni Federal ni de la Ciudad que pudo siquiera molestarlos cuando aún estaban violando la ley porque creemos que en una democracia el derecho a la libertad de expresión es fundamental.
Los hemos visto también colgar bolsas mortuorias en las rejas de la Casa de Gobierno con la cara de los principales dirigentes de nuestro espacio político pero, los violentos somos nosotros. Los hemos visto colgar horcas y colocar guillotinas en las plazas de la República pero, los violentos somos nosotros. Es increíble el grado de cinismo y de perversión de no asumirse y hacerse cargo de lo que quieren: exterminar al peronismo que fue siempre lo que quisieron desde siempre.

Pero miren: lo han intentado todo. Las peores violencias. La desaparición de miles y miles de compatriotas porque no aceptan que el pueblo pueda expresarse y reclamar cosas diferentes a las que ellos quieren darles. Tenemos que pedirle a la oposición, sobre todo ahora que se avecina una nueva campaña presidencial, que dejen de competir entre sí para ver quién odia más y quién le pega más a los peronistas. Olvídense de eso que… Miren: se los recomiendo como ciudadana, como compatriota. Esas competencias para ver quién es más duro, quién castiga más las movilizaciones o las manifestaciones populares nunca llegaron a buen puerto en Argentina y tienen muy mala historia. No repitan experiencias de las cuales después todos tenemos que lamentarnos. Ha habido demasiada sangre en Argentina para que sigan amenazando con tiro, bala, gas lacrimógeno, gas pimienta a los que piensan diferente.

Aquí mismo, durante cinco días, la gente pacíficamente y alegremente se manifestaba. No es cierto que estaban todo el día, era durante la mañana cuando voy al Senado y luego a la tarde, siete de la tarde cuando se juntaban a cantar y a manifestar su apoyo. No a insultar a nadie, no a desearle la muerte a nadie. Simplemente a apoyar humildemente a un espacio político que tangas cosas ha logrado para la Argentina por más que quieran negarlo, ocultarlo o disimularlo desde sus construcciones mediáticas.
Por eso yo quiero decirles a todos ustedes, ha sido un largo día. Yo quiero decirles a todos ustedes que aunque viviera mil años nunca me va a alcanzar para agradecerles el amor, la solidaridad y la lealtad de todos ustedes. Créanme que a esta altura de mi vida no hay nada más importante que eso.

Yo solo les pido que no abandonemos nuestras convicciones nunca. Y sobre todo ese indestructible amor a la patria que nos une a todos y a todas. Por eso quiero, finalmente, decirles que gracias y pedirles bueno… que vayamos a descansar un poco que ha sido un largo día. Un largo día.

Los quiero mucho, los quiero mucho. Siento que cada uno de ustedes es un poco hijo mío. Yo también me siento madre de todos ustedes. Muchas gracias a todos y a todas. Los quiero mucho, con el corazón. Gracias.

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