marzo 14, 2013
Inauguración de la Sede Piñeyro de la Universidad Nacional de Avellaneda
No sé si hubiera nacido en algún pueblo, como en Purmamarca, si podría haber llegado a ser abogada y Presidenta, lo pongo en duda. Por eso quiero que todos los argentinos tengan los mismos derechos, desde Purmamarca hasta Tierra del Fuego.

 

Palabras de la Presidenta de la Nación en la inauguración de la sede Piñeyro de la Universidad Nacional de Avellaneda. Videconferencia con Tres Isletas, Purmamarca y Florencio Varela. 14 de Marzo de 2013.

 

Gracias, muchísimas gracias, buenas tardes Avellaneda; querido Jorge Ferraresi, compañero Intendente, un abrazo muy grande, porque sé también que tuviste días pasados esa tristeza que nos da la vida, pero también la alegría de poder compartir junto a tu pueblo, junto a este pueblo que te quiere tanto esto que significa el progreso que estamos viviendo los argentinos y que se ve.

Recién me decía en una frase – me dice Jorge,- cuando se acercó Andrea, la directora de Villa Corina, con Camila, me dice: “esta directora, esta docente tiene la mejor definición de dónde se ve la mejora de la educación, en la Argentina”. “¿Y cuál es?”, le digo. “Sabés cuál, se ve en la calidad de la ropa y de los útiles escolares que los pibes están trayendo al colegio y que antes venían prácticamente mal, con pocos útiles”. Ahí también se ve la calidad, porque se ve que los padres han recuperado el trabajo.

Cuando yo recién lo escuchaba enumerar a Jorge, casi como en una distribución geográfica del trabajo y de la reindustrialización de Avellaneda, porque en definitiva les estaba contando a todos los argentinos que esta Avellaneda, que conoció el esplendor, de los años 40 y 50, donde era un polo industrial, donde miles de argentinos – un 17 de octubre – cruzaron sus puentes para liberar a un coronel del pueblo, que luego se transformó en Presidente de todos los argentinos, fue testigo también, testimonio esta Avellaneda de la Argentina que se derrumbó, que la derrumbaron, en realidad, porque no se derrumbó sola, la tiraron abajo, con políticas impuestas desde afuera y aceptadas desde adentro por unos pocos en detrimento de millones y que volvió a resurgir, a lo largo y a lo ancho de la República, desde que ese hombre – que nos mira no solamente desde esa pancarta, junto al hermano Presidente Chávez – en el año 2003, pronto vamos a cumplir los diez años, decidió que la historia tenía que cambiar y se puso al frente de un proceso histórico, político, institucional y cultural sin precedentes.

Hoy estamos inaugurando esta parte de la universidad de Avellaneda, digo parte porque yo ya inauguré la otra parte también, este es el sector Piñeyro, una vieja curtiembre. Esta semana, esta última semana entre Avellaneda, hoy también en la “Jauretche”, de Florencio Varela; en la Universidad Nacional de Formosa, donde inauguramos también, esta semana, la Facultad de Humanidades “Néstor Kirchner”; en Lanús, la Universidad de Lanús, donde inauguramos el edificio “Macedonio Fernández”; en Santiago del Estero, el Laboratorio Central; en Río Negro, donde el otro día inauguramos la primera parte de la Universidad Nacional de Viedma; en Luján, la ampliación del Edificio San Fernando y en Avellaneda, la “Jauretche”. En una semana seis universidades por  un total de 42.8000 pesos.

No hay una sola provincia argentina que no tenga su universidad, pero aquí especialmente en el conurbano bonaerense las nuevas universidades ya alojan a más de 66.000 alumnos, como Camila – de Florencio Varela – que está en tercer año de Ingeniería Industrial, que también trabaja como lo hacía yo, que estudiaba y laburaba desde los 18 años.  Porque también hay que saber que sin sacrificios, sin esfuerzos no hay resultados. No solamente tenemos que hablar de los derechos, a los derechos hay que otorgarlos y si no se nos quiere otorgar hay que pelearlos y conquistarlos y luego vienen también las obligaciones, de devolverle a la Patria, de devolverle a los millones que aportan para las universidades públicas y gratuitas y que tal vez muchos de ellos no puedan llegar a devolverle todos lo que nos dan.

Por eso Camila nos decía que es la primera generación de universitarios, como lo fui yo también en mi familia, como lo es la mayoría de todos los estudiantes de las universidades nuevas. Tenemos una Argentina que tiene universidades de 400 años, como la de Córdoba; 200 años como la UBA o más de 100, como la que yo estudié en la Universidad Nacional de La Plata. Pero no todos han tenido la suerte de nacer en una ciudad, donde hay una universidad.

Yo tuve esa suerte, no sé si hubiera nacido en algún pueblo, como en Purmamarca, si podría haber llegado a ser abogada y Presidenta, lo pongo en duda. Por eso quiero que todos los argentinos tengan los mismos derechos, desde Purmamarca hasta Tierra del Fuego.

En los próximos 60 ó 90 días vamos a inaugurar también, por un monto – y quiero decir las obras porque son maravillosas – de 32 millones de pesos en otras tantas universidades, en Misiones, edificios de aulas y auditorios en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales; en Villa María, Laboratorio de Ciencias Básicas y Aplicadas; en la Universidad del centro de la provincia de Buenos Aires, edificio de la Biblioteca y la segunda etapa, en La Plata – mi ciudad natal – el Museo de Ciencias Naturales y Planetario; las obras que estamos haciendo en la UTN, ampliación del edificio de postgrado. También en la UTN construyendo laboratorios y en La Plata en el querido Colegio Nacional “Rafael Hernández”, donde estudió mi hermana, el nuevo edificio de la biblioteca. Esto es en los próximos tres meses en las universidades argentinas, en las que llevamos una inversión total, en infraestructura, nada más, del año 2003 al 2012, de 1.318.911.000 pesos, treinta años que no se hacía nada en ninguna universidad nacional.  La educación pública, son 328 intervenciones, en 37 universidades nacionales, pero no son solamente edificios… claro que sí y los docentes también, mejorando el salario universitario docente, como no se conocía desde hacía décadas o los del CONICET, nuestros investigadores en ciencia y tecnología.

Cuando presentábamos, el otro día – junto a Lino Barañao – el Plan “Argentina Innovadora 2020”, el salto cualitativo que hemos dado en ciencia y tecnología. Quiero decirles algo, la matrícula universitaria creció un 28 por ciento; en el año 2001, los estudiantes universitarios eran 1. 412.000, hoy 1.808.000 y el 80 por ciento son de las universidades públicas nacionales, gratuitas.

Pero lo más importante y lo charlábamos, el otro día, con el ministro de Educación, es que no solamente hemos crecido un 28 por ciento en población universitaria, sino que también hemos crecido en egresos universitarios. Uno de los problemas que teníamos era la no terminación de la carrera universitaria y hemos crecido en egresos profesionales de 65.000 egresados, en el 2001, a 109.000 egresados en el 2011; 68 por ciento más de egresos en nuestras universidades.  Esto se debe…no es un milagro de la naturaleza, es la inclusión social, es la posibilidad del trabajo, es la posibilidad de mejorar la calidad de vida, que permite que el estudiante se quede en la universidad y termine su carrera, que ese deber ser el objetivo fundamental de nuestras políticas universitarias.

También ese presupuesto universitario que era de apenas el 0,50 de un PBI muy chiquito, en el año 2003, y que hoy es 1,02, el doble, es de un PBI mucho mayor del que teníamos en aquel entonces. Hoy las becas universitarias, allá en el año 2003, 2.726 becas, hoy 47.296 becas universitarias.

Y estamos hablando también de cómo ha crecido nuestra población universitaria, datos duros del censo 2001-2010: en el año 2001 al 2010, la población en general creció un 10 por ciento, pero la población con estudios superiores creció un 54,6 por ciento. Es impresionante. Datos duros, estos son los números de la década ganada, estos son los números de los sueños que tenía ese hombre cuando el 25 de mayo del año 2003, prometió que no iba a dejar sus convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno y cumplió.

Y aquí estamos nosotros, todos ustedes, vigías permanentes de este proceso de cambio, ustedes son la garantía de que no se dará un paso atrás ni que vamos a permitir jamás que se retroceda en las conquistas logradas por nuestro pueblo, por nuestros jóvenes, por nuestras mujeres, por nuestros ancianos, los trabajadores, los científicos, los docentes, los educadores, todos aquellos que creemos que esta Argentina merecía un destino mejor y que nuestra región, Latinoamérica, en la que siempre repito una frase que ya se ha hecho casi famosa y que la repiten todos los presidentes desde el Ecuador para abajo, es que estamos en una región y en una América del Sur donde los gobernantes se parecen por primera vez a sus pueblos, comparten sus sueños, vienen del pueblo, comparten sus anhelos, sus esperanzas, sus dolores también. Porque la vida no solamente es alegría, la vida es dolor. Porque para tener alegría y para conocer la alegría, primero hay que haber tenido dolor.

Y casi parece que estoy haciendo un tango, pero de eso trata, de vivir se trata y esto que hoy también nos acompañan desde Purmamarca, estos pueblos originarios participando por primera vez en un proceso inédito de la industrialización de sus recursos naturales en ese recurso maravilloso turístico que es Purmamarca pero que tiene también, junto a Chile y Bolivia una de las reservas de litio, la reserva de litio más importante del mundo. Esa inversión de Toyota y de otra minera de 249 millones de dólares que va a permitir producir por año más de 17.000 toneladas para las baterías de litio de no me acuerdo qué cosa carbonato de litio se llama, nunca fui buena en química, soy abogada, lo reconozco.

Pero la alegría y el Gobernador, el Gobernador recordaba una conversación, el Gobernador de Jujuy recordaba una conversación que tuvo conmigo cuando decidió postularse nuevamente para gobernador porque él no quería y me dijo: “Si vuelvo a ser gobernador, va a ser para comenzar a industrializar Jujuy, ya no podemos seguir como antes, agregando poco valor. Voy a exigir que cada cosa que salga de Jujuy, salga con valor agregado, con trabajo y participación del pueblo”.

Y hoy lo estamos cumpliendo en este emprendimiento, donde las propias comunidades de los pueblos originarios se han organizado para el control social y la participación del proyecto.

O Coqui, en el Chaco, en Tres Isletas, con esa inauguración de desagües cloacales y esa escuela rural donde David quiero ser como vos, che la de turquesa, que me gritabas “soy docente”. Él quiere ser como vos, docente, David quiere ser docente como vos también desde allá, de una escuela rural del Chaco.

Y en Florencio Varela, acá cerquita, ¡Dios mío!, si se acordarán Kunkel, Pereira, si me acordaré yo de Florencio Varela, porque yo nací en La Plata y pasaba, si venía manejando auto ya cuando era más grande y veía el edificio abandonado de lo que habían sido los laboratorios YPF, sobre la avenida Calchaquí, los que veníamos de La Plata, tomábamos por el Camino Centenario, agarrábamos la Calchaquí, después pasábamos por Villa Itatí, el Dock y ahí a Capital.

No, nadie me va a enseñar nada de la provincia de Buenos Aires, olvídense, a esta Provincia donde nací, donde estudié, donde lo conocí a él, la conozco de palmo a palmo y, si hay algo que conozco, es el cordón del Conurbano bonaerense que termina allá en el Gran La Plata donde nací yo.

Nadie me va a contar nada, lo conozco porque lo viví. Y conozco también cómo se ha transformado, le decía a Julio Pereira, Florencio Varela era una ciudad dormitorio, la gente iba a dormir nada más, e iban a dormir los que tenían trabajo, porque algunos solamente dormían y deambulaban porque hubo un momento en que ni trabajo tenían.

Hoy hay parque industrial, hoy hay universidad, hoy hay un hospital como El Cruce, que agradezco al Concejo Deliberante que le hayan puesto el nombre de Néstor Kirchner.

Yo lo inauguré, me acuerdo, junto a él, si mal no recuerdo la fecha, Julio, en el año 2005, 2007 lo inauguramos y hoy es un hospital modelo en materia de transplantes. Transplantes donde también hemos avanzado a lo largo de…hasta en Formosa, hasta en el hospital de Formosa hoy se hacen trasplantes. Parece Argentina año verde, pero así es esta Argentina que hemos transformado con tanta fuerza.

Por eso, cuando lo veo a él con una mano en el corazón, en esa hermosa pancarta, cuando lo veo a mi querido amigo y compañero Hugo Chávez haciendo la señal de comandante, cuando miro a otros compañeros como Evo Morales, Rafael Correa, Dilma Rousseff, Pepe Mujica, cuando veo esta América que se ha puesto de pie para incluir a los pueblos, para combatir la desigualdad social, para ocuparse de los que menos tienen, para luchar por lo que hemos luchado desde muy jóvenes, siento que nada ha sido en vano, que todo ha valido la pena y que sigue valiendo la pena luchar todos y cada uno de los días, levantándonos muchas veces, muchas veces levantándonos casi sin fuerza por las cosas que nos pasan.

Porque los que estamos en tan altas responsabilidades, no somos estatuas de mármol ni de bronce; la vida nos golpea a veces muy fuerte, como le pasa a muchísimos otros. Pero claro, cuando vos no tenés la obligación por ahí que tener que ir a dar un discurso porque te está esperando medio país o porque tenés que hacer tal cosa, te podés refugiar en tu dolor, en tu casa y llorar; pero muchas veces, cuando uno tiene obligaciones, tiene que apretar los dientes, sacar fuerzas de donde no tiene, levantarse de la cama y salir a laburar de Presidenta. Porque la Presidenta en este país labura, les puedo asegurar, es un laburo, no es ningún honor, es un trabajo de esfuerzo y de compromiso.

Por eso, quiero agradecerles a todos los argentinos y convocar a los argentinos a la gran unidad nacional. Cada vez que hemos estado desunidos, no solamente aquí en nuestro país, sino también en otros lugares del continente, han avanzado sobre nosotros.

Convoco a todos los argentinos, a los jóvenes, a las mujeres, a los hombres, a los trabajadores, a los científicos, a los docentes, a nuestros ancianos que han logrado ser incluidos, el 94 por ciento de los argentinos y argentinas en condiciones de jubilarse, tienen hoy cobertura previsional, los convoco a todos a seguir trabajando codo a codo, mano con mano y hombro a hombro porque así se construye un país, una familia, una provincia y una localidad.

Gracias Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda, compañero en el exacto contenido de la palabra, de compartir, de compartir el pan, de compartir las ideas, de compartir del proyecto, de compartir la gestión y, sobre todo, Jorge, de laburar, de trabajar, de gestionar, que no hay ningún otro secreto para ir adelante.

Esto y la opción por los débiles y los vulnerables es todo el secreto, no hay magia, simplemente voluntad y decisión política de liberar la patria de toda la decadencia que tuvo durante tanto tiempo.

Los quiero mucho a todos y a todas, que Dios los bendiga y los proteja siempre.

Muchas gracias.

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